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jueves

HARRAGAS los que queman














En Madrid me sentía de alguna manera en mi salsa…movimiento, diversidad, no importaba mucho de donde eras, hasta podía hablar en Bereber por teléfono con mi madre sin sentirme cohibido por la gente que te esta escuchando. Años mas tarde empecé trabajar de mediador social y a tantear en el mundo audiovisual y el arte en general, hasta que me vino la oportunidad de participar en una obra de teatro, HARRAGAS dirigida por Marina Bollain. HARRAGAS son los que queman. Queman sus papeles, queman su identidad, porque no les queda más remedio que retar conceptos tan egoístas como fronteras, pasaportes y naciones. Para viajar a un sitio en busca de algo que necesitan.

Somos cuatro Maghribies que salimos contando nuestras experiencias de vida, el antes el durante y el después de cruzar el mar hacia españa. Acompañados de música y proyecciones, al terminar nuestros testimonios empezamos una charla entre nosotros que al final compartimos con el público.


reportaje en el pais
entrevista

thinfas-cuentacuentos

acabo de terminar un curso de iniciación a cuenta cuentos, este es el cuento que elegí para contar en clase,


el viajero bereber y sus orejas



Este es el cuento del viajero cansado y sus orejas, y viene huyendo desde la tierra de los bereberes







Hace muchos años, en los montes Atlas, donde viven los bereberes, llegó un viajero buscando albergue.
Un campesino lo invitó a su casa y, siguiendo las costumbres de su pueblo, desplumó un par de gallinas para que cenara con él y su mujer.
Luego salió a buscar un poco de miel, dejando al viajero descansando.
Su mujer, con su hijo envuelto en un refajo a la espalda, se afanaba en la cocina: hacía mucho tiempo que no comían gallina.
Su hijo se despertó y comenzó a llorar. Pero su madre no le oía, estaba embelesada por el aroma de la cazuela.
El niño lloraba y lloraba.
El viajero no podía descansar con aquel llanto, y se acercó a la cocina.
—¿Qué tiene este niño? No me deja descansar.
Esto no le gustó mucho a la mujer: ¿acaso su hijo no podía hacer lo que quisiera en su propia casa?
Y la mujer le respondió así al viajero que quería descansar:
—Escuche, señor: este niño llora cada vez que viene un viajero, y no se calma hasta que llega mi marido con su cuchillo: le corta las orejas al viajero y se las da a nuestro niño para que juegue con ellas.
Y aunque estaba muy cansado, el viajero cogió su mochila y salió corriendo de la casa del joven matrimonio berebere.
Entonces la mujer escondió la cazuela, y cuando llegó su marido le dijo así:
—El viajero se ha escapado con las gallinas.
El joven berebere, indignado, salió tras el viajero ladrón, gritando:
—¡No te lleves las dos, déjeme una!
Pero el viajero, como no quería perder ninguna de sus dos orejas, corría cada vez más rápido.
Y mientras ellos corrían y corrían, la joven bereber se comió la cazuela entera con su hijo.


Texto: Koldo Izagirre
Traducción: Koldo Izagirre